Este es un libro de campo. Más que contar mis fobias y mis filias ¿quién no las tiene? ¿acaso el toreo no es el arte de las pasiones?... más que hablar yo, quiero que hablen principalmente los que menos voz tienen, camperos, mayorales, maletas… he intentado recuperar las leyendas más hermosas, entrar en la intimidad de los toreros profesionales y en la de aquellos cuya condición de toreros está en su sentimiento.



En las páginas que vienen a continuación hay guiños ecologistas. Se recorren caminos y veredas, tiene su rinconcito la fauna y también la lucha por la supervivencia de las especies salvajes, se detienen en una flora no menos amenazada por la depredación humana y se relatan hábitos camperos, se recopilan refranes y también las recetas culinarias de cada rincón y aquellas otras que todo lo curan… Aventuras con final feliz y aventuras cargadas de la dureza de una sociedad que no siempre es justa, hay lujo y hay austeridad… es el universo que un día me ganó para siempre, lo que me hizo comprender que más allá del ruedo también hay gloria. Trata de ese no sé qué que en cada viaje de vuelta a la ciudad me hacía sentir irremediablemente menos libre, el no sé qué que me hacía pensar que debía contarlo. Lo mismo que, me consta, enamora a cuantos lo conocen.



 Por razones personales al capitulo de Los Derramaderos le tengo un cariño especial, por lo que significa para mí y por la importancia que tuvieron para el toreo los toros que crió don Carlos Núñez Manso a la vera de la Janda, justo allí donde los pájaros toman el último aliento para su magna aventura de saltar a otro continente. 
Otro capítulo con tintes personales transcurre en Sierra Morena y, además de situar las raíces de mi locura por torear, quiere reconocer a una tierra de acogida para quienes soñaban con ser toreros o con escapar de las miserias que son ideas demasiadas veces coincidentes. También quiere darle sitio, como se dice en el toreo, a la gente que estuvo conmigo en aquellos tiempos, muchos de los cuales nunca llegaron a aparecer con letras grandes en los carteles de las ferias de postín pero se sentían tan toreros como el que más. Por estas páginas desfilan sueños y soñadores, figuras, pícaros, terratenientes y tiesos en lo que bien, bien, podría ser el reparto de una magnífica película.



Los otros capítulos transcurren en los campos de Fuente Ymbro, en el manchego Cortijo del Campo de Daniel Ruiz, en el Comeuñas de los cuadris, en El Castañar de Mayalde y en Los Llanos de Gerardo entre otros. No pretende este libro quedarse en el gotha ganadero, más bien al contrario, aunque muchos de los personajes que aparecen forman parte de la aristocracia de lo bravo. Ni tampoco es, insisto, un libro de actualidad por mucho que me cueste trabajar al margen de la primera ley del periodismo, son reportajes y vivencias que ocurrieron en el tiempo, sucesos que no deben olvidarse, es mi libro y me gustaría que también fuese el suyo.