Fuente Ymbro. Viaje al corazón de Fuente Ymbro

Fuente Ymbro. Viaje al corazón de Fuente Ymbro

La Entrevista en esta ocasión se reviste de campo. Digamos que cambia levemente de género y se mete en terreno del reportaje. Será una entrevista reportajeada como concesión. El motivo vale la pena, ver torear en el campo a Finito. Gloria bendita porque pocos son mejores que Finito en el campo. Ni le ponen más argumento ni lo visten ni lo disfrutan como él. La cita era en lo de Fuente Ymbro nada menos. No se extrañen. Los toreros, los que pueden, eligen donde están a gusto y los gustos de los toreros son sentimientos inescrutables. En Los Romerales, la finca de Ricardo Gallardo, el de Córdoba, ha firmado jornadas inolvidables y no sólo eso, en la plaza cuajó toros de ese hierro que quedaron para el recuerdo. Este año indultó en Almagro a Sabueso y cuajó a Golpeado en Palencia, por citar sólo los últimos. Hay química. Lo prueba además que todos los años, antes y después de Navidad, cuantas veces apetece y le dictan sus sentimientos inescrutables, es decir cada vez que le viene en gana, el Fino, así le llaman los amigos al de Córdoba, coge el teléfono y pide por su boca: “Ricardo, encierra unas vacas”. La respuesta es inmediata, Ricardo se reviste de gozo y tira de ordenador para ver qué vacas le pueden ir mejor al Fino para que el Fino esté a gusto. Por todo eso, una vez puesta la fecha, no me lo quise perder. Ya se lo expliqué a ustedes, hay gozos que alimentan el espíritu que uno no debe dejar pasar. (Aplausos, 2008)

Diez minutos, no conviene correr, después de dejar atrás San José del Valle hemos llegado. El ronronear del cuatroporcuatro dio paso a un silencio campero transparente. Limpio. Un silencio de tacto suave. Al fondo un toro solitario con cuajo de plaza de primera se echaba el pienso por lo alto y turreaba belicoso proclamando sus ansias de guerra. Un bramido y todo seguido el silencio... otro bramido sostenido y de nuevo el silencio... Lo observamos desde dentro del coche. Es toro de los que se te meten en el corazón y no se olvidan. Inconfundible. Está sin fundas en los pitones a buen seguro que como consecuencia de su brega. Es levemente bizco del izquierdo y esa asimetría parece darle un aspecto más fiero: tiene cara de bravo. También es bajo. No está mal hecho, pienso, pero… ¡madre mía!


Es el ciento cincuenta y tres. Lo anoto para preguntar por él y me acabo enterando al final de la tarde, no se me había olvidado, que está reseñado para Sevilla. Ese es el sientosincuentaytres Hortelano me confirmó el ganadero. A un hermano suyo, me apunta, le dieron la vuelta al ruedo en Almería. Lo mató El Cid, lo recuerdo perfectamente. Y otro hermano suyo, insiste en los datos Gallardo, se lidió en Abarán y fue posiblemente el toro de la casa que mejor embistió el año pasado.

No habíamos hecho pie en la tierra negra y fértil de Fuente Ymbro cuando una pareja de grajos rasgó el silencio campero con un vuelo próximo. A los graznidos y al tableteo fulgurante de sus alas le siguió una sentencia oral.