Cuadri. Seriedad del toro

Cuadri. Seriedad del toro

Una burbuja de naturaleza, una filosofía de vida, un modelo de toro, una cultura familiar, una apuesta por lo auténtico, una barrera ante cualquier mistificación urbana, devoción campera, respeto ecológico… en Trigueros, en la comarca del Condado, Huelva, se sitúa el universo Cuadri.


Los cuadris son toros con estilo propio. Incluso más que eso. Representan un modelo de bravura. Eso seguro. Hondos, serios, formales en su comportamiento, acreditados ante la afición, exigentes ante los toreros. Con frecuencia nobles. Nunca tontainas al uso. Muy en el estilo de la casa que los cría. Ahora están en las tardes duras pero no hace tanto estuvieron en las tardes estelares. Ellas se lo pierden.


En el cercado El Chopo, uno de los más resguardados del cortijo de Comeuñas, está la corrida de Madrid. Ocho toros negros, rematados, hondos, badanudos y bien armados. Tan en el tipo de la casa que si no supiésemos dónde estábamos a buen seguro que adivinaríamos sin problema quiénes son sus criadores. Tampoco era muy necesario que el ganadero dijese para dónde tenía preparada aquella corrida. Con verle el cuajo se adivinaba.


Y viendo la parsimoniosa indiferencia con la que nos reciben es seguro que les importa un carajo quién acabe saliendo empresario de Las Ventas. El que sea ya aparecerá o mandará sus emisarios aquí a Trigueros para comprobar cómo son este año los hermanos del célebre Poleo, aquel galán que mandó para Méjico a un matador azteca cuyo nombre no viene al caso para no avivar viejas heridas y acabó catapultando a la gloria a Esplá que de siempre fue matador de fortuna con estos toros. Claro que también podría preguntar por los hermanos de Clavellino o de Jardinero que son otras de la celebridades de la casa.